Cómo suele aparecer Sagitario
El fuego de Sagitario es mutable, viaja de un sitio a otro y prende allí donde llega. Júpiter, su regente, le da amplitud y fe, y la necesidad de entender para qué hace lo que hace, aunque tenga que ir a buscarlo lejos. Su símbolo es el arquero, un centauro con el arco tensado hacia un blanco que casi nunca está cerca.
En el día a día, Sagitario se nota en el optimismo y en la franqueza: dice lo que piensa con una sinceridad que a veces descoloca, y sabe reírse de sus propias meteduras de pata. Suele tener la maleta medio hecha y en la sobremesa saca los grandes temas. Sin margen para moverse, se apaga.
El propio entusiasmo le juega malas pasadas. Se compromete a más de lo que puede abarcar, la franqueza se le va de las manos y la rutina, con sus detalles, se le hace cuesta arriba. Le va bien llevar las cosas hasta el final y escuchar tanto como enseña.