Compatibilidad entre signos

Elige los dos signos solares y mira cómo se suelen llevar.

Elige tu signo solar (el signo en el que estaba el Sol cuando naciste) y el de otra persona, y verás qué os acerca y dónde suele haber roces según lo lejos que quedan los dos signos en la rueda del zodiaco. Sirve igual para una pareja que para una amistad, la familia o el trabajo.

Elegir los dos signos

Lo que elijas no sale de tu dispositivo.

Los siete tipos de combinación

El mismo signo: como mirarse en un espejo

El mismo signo.

Con el mismo signo (en astrología, una conjunción) coinciden el elemento y la modalidad. Las dos personas suelen reconocerse enseguida, porque llevan el mismo ritmo y les importan cosas parecidas. El roce sale de ahí: los puntos ciegos también coinciden y pesan el doble, y lo que le falta a una persona tampoco lo trae la otra. Viene bien buscar fuera lo que ninguna de las dos tiene, en otra gente o en otras formas de hacer las cosas, y darse cuenta de cuándo lo que molesta de la otra es un reflejo de lo propio.

Signos vecinos en la rueda, y muy distintos entre sí

Signos vecinos en la rueda.

Aunque están pegados en la rueda del zodiaco, estos dos signos no comparten ni elemento ni modalidad. Cada signo retoma lo que el anterior dejó a medias, y eso despierta curiosidad: entre las dos personas, pocas cosas se dan por sentadas. Al principio puede costar encontrar puntos en común, porque cada cual va a su ritmo y pone el acento en cosas distintas. Lo que suele ayudar es fijarse en lo que a la otra persona le sale sin esfuerzo, y aprender de ello.

Buena sintonía y una cercanía que recuerda a la amistad

A dos signos de distancia.

Aquí los elementos se llevan bien, fuego con aire o tierra con agua, aunque la modalidad no sea la misma. Esta distancia de dos signos es el sextil, y suele traer conversación fácil y una ayuda que va y viene sin tener que pedirla. La trampa está en acomodarse: cuando nada cuesta, todo puede quedarse en la superficie. Merece la pena proponerse ir más al fondo de vez en cuando y tener planes en común que pidan algo de cada persona.

Chispas entre dos signos con el mismo empuje

A tres signos de distancia.

Entre estos dos signos hay una cuadratura: comparten modalidad (la misma manera de moverse, ya sea empezar, sostener o adaptarse), pero sus elementos tiran hacia lados distintos. Las dos personas empujan con la misma fuerza, pero hacia cosas distintas, así que saltan chispas. Y ese roce es justo lo que pone las cosas en marcha. Los choques llegan sobre todo por el qué: lo que a una le parece urgente, a la otra le parece secundario, y a ninguna de las dos le gusta ceder. Suele ir mejor cuando la diferencia se pone sobre la mesa y se reparte quién lleva qué, por turnos si hace falta.

Como en casa, gracias al elemento compartido

A cuatro signos de distancia.

Cuatro signos de distancia y el mismo elemento: así es el trígono. Las necesidades se parecen, y las dos personas suelen entenderse con naturalidad y estar a gusto casi desde el principio. Tanta facilidad tiene su pega: cuando todo resulta tan cómodo, cuesta que entre algo nuevo, y el elemento que comparten puede acabar pesando demasiado, como una casa con todas las ventanas mirando al mismo lado. Conviene mantener viva la curiosidad por lo que la otra persona aún no ha contado y buscar a propósito lo que a ese elemento le falta.

Cada cual con su lógica, y mucho que ajustar

A cinco signos de distancia.

La astrología llama quincuncio a esta distancia de cinco signos, en la que no se comparte nada: ni el elemento ni la modalidad. Cada persona tiene que hacerse a una lógica que no es la suya, y los malentendidos suelen venir de lo que a cada cual le parece importante. El tropiezo más habitual es dar por hecho que la otra persona piensa igual. Armarse de paciencia ayuda, y también decir en voz alta lo que parece obvio y dejar cada acuerdo bien claro.

La atracción de los opuestos, con su tira y afloja

Signos opuestos, frente a frente en la rueda.

La oposición une dos signos que quedan frente a frente en la rueda, a seis de distancia. Comparten modalidad, y sus elementos se completan: fuego con aire, tierra con agua. De ahí la atracción, porque cada persona parece tener justo lo que a la otra le falta. Pero ese mismo imán puede acabar en un pulso entre dos maneras de ver las cosas, donde se compite en vez de completarse. Ayuda mucho ver a la otra persona como el contrapeso que equilibra la balanza, y no como alguien a quien ganar.

Lo que aporta cada elemento

Fuego
El fuego suele poner el entusiasmo y las ganas de lanzarse, y a veces también la impaciencia cuando las cosas van despacio.
Tierra
La tierra tiende a traer constancia y sentido práctico, esa tranquilidad de saber con quién se cuenta en el día a día.
Aire
El aire aporta conversación y curiosidad por cómo piensa la otra persona, aunque a veces deja los sentimientos en segundo plano.
Agua
Con el agua llegan la sensibilidad y la intuición, que captan lo que se siente sin que haga falta decirlo.

Comparar dos signos solares solo muestra una parte de cada carta. La Luna, Venus, Marte y el Ascendente también aportan contexto. La carta astral gratuita muestra esas posiciones; para calcular el Ascendente necesitas la hora de nacimiento.

Conocer los signos