Cómo suele aparecer Aries
El zodiaco empieza aquí, en el equinoccio de marzo, y no es casualidad que su primer signo sea un arranque. Aries es fuego cardinal, un fuego que prende algo y, en cuanto arde, pasa a lo siguiente. Lo rige Marte, que le presta el valor y las ganas de medirse. El carnero, su símbolo, embiste de frente.
Aries, en una carta, empuja a ir al grano: decir lo que se piensa sin muchos rodeos y probar antes que darle vueltas. Suele ser quien se apunta primero a una ruta nueva o propone el plan del sábado mientras los demás todavía dudan. Compite, sí, pero sobre todo contra su propia marca: superarla le importa más que ganar a nadie.
Lo que más le cuesta es esperar. Pasada la emoción del principio, es fácil dejar cosas a medias, y el genio se enciende tan rápido como se apaga. Le sienta bien desfogarse con algo físico, no meterse en todas las peleas, solo en las que merecen la pena, y terminar una cosa antes de abrir la siguiente.