Cómo suele aparecer Piscis
Piscis cierra el zodiaco con un agua mutable, la que toma la forma del recipiente que la recoge. Tiene dos regentes: Júpiter, el de la tradición, que le da generosidad, y Neptuno, el de la astrología moderna, que difumina los contornos de las cosas. Sus dos peces nadan en direcciones opuestas, uno hacia lo concreto y otro hacia el sueño.
Lo que pasa alrededor le entra por la piel. Puede llevarse a casa el mal día de otra persona como si fuera suyo, emocionarse con una canción en el coche o con una película que a los demás les deja indiferentes. Tiene una compasión que no pide explicaciones y una imaginación enorme, y lo espiritual, a su manera, suele formar parte de su vida.
Los límites son su asignatura pendiente. Le cuesta saber dónde acaba lo suyo y dónde empieza lo ajeno, y cuando todo le desborda, la tentación es escaparse. Le hacen bien una rutina sencilla y ratos a solas para recuperarse. Y merece la pena darles a sus sueños una forma concreta, aunque sea pequeña.