Cómo suele aparecer Leo
Leo es el único signo regido por el Sol, y es fuego fijo: no la chispa que salta, sino la hoguera que aguanta encendida toda la noche y reúne a la gente a su alrededor. El Sol le contagia las ganas de brillar con luz propia y una generosidad que calienta sin llevar la cuenta. Del león, que lo representa, le vienen el orgullo y la nobleza de quien protege a su manada.
Leo tiende a mostrarse con calidez y con ganas de jugar a cualquier edad. Se le nota sobre todo cuando crea algo y lo enseña: una tarta hecha en casa, el brindis en una boda, un proyecto defendido con el corazón. Es leal y suele tirar del grupo sin que nadie se lo pida, con la esperanza de que alguien reconozca lo que ha puesto de su parte.
Suele tropezar con el orgullo. Necesitar el aplauso hace que la indiferencia escueza, y un silencio se puede vivir como un desaire. Lo que funciona es crear por el puro gusto de crear, sin esperar a nadie en la grada, y ceder el escenario a otros de vez en cuando.